Como todo ser viviente que en el desarrollo de su existencia, tiene un camino que dirige su vida, el sembrado del alimento representativo de los del Lejano Oriente, posee su propio camino que lo nutre para que pueda crecer fortalecido y resista las plagas, la resolana y las fuertes lluvias que cuando vienen con tormentas los tumba como si fueran figuras de dominó erguidas.
Un canal de agua, ya procesada por tantos líquidos químicos, sobresale entre el cultivo que aún no ha cumplido su primer año de vida, y que se prepara para afrontar las inclemencias del clima del Tolima, zona arrocera de Colombia.